Un paseo histórico por San Cristóbal de las Casas, Chiapas

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San Cristóbal de las Casas es una de las ciudades coloniales más bellas de México, considerada como uno de los Pueblos Mágicos de México. Por sus adoquinadas y apacibles calles flanqueadas por casas de grandes alerones de teja roja, con patios llenos de flores, se descubren monumentos religiosos con influencia de arte virreinal mexicano y del centroamericano, lo que le da un peculiar carácter fronterizo. Destacan sus plazuelas y edificios de los siglos XVIII y XIX de estilos plateresco, barroco y neoclásico.
Entre los atractivos turísticos que puedes visitar, se cuentan:
Catedral de San Cristóbal
Ubicada en el centro de la ciudad. Al elevarse la provincia de Chiapa al rango diocesano, la modesta iglesia de la Asunción, comenzada a construirse en 1528, se convirtió en la catedral de San Cristóbal Mártir. Su primer obispo efectivo fue fray Bartolomé de Las Casas.
La edificación primitiva fue paulatinamente sustituida por el edificio actual que se empezó a construir en el siglo XVII y no se terminó hasta el XX. Las últimas restauraciones son de 1920. Por ello el edificio tiene detalles clasicistas, como la portada lateral, cuyo diseño fue tomado del tratado de Vignola. La fachada principal data al parecer del siglo XVIII y cae dentro de la modalidad estilística barroca.
Muchos tesoros guarda la catedral por lo que merece una visita detenida. Es muy interesante el púlpito, uno de los que conforman el trío de magníficos púlpitos que existe en la ciudad.
Templo y ex-convento de Santo Domingo
La primera piedra de la iglesia fue puesta en 1547 por Francisco Marroquín, obispo de Guatemala. La iglesia actual es al parecer del siglo XVII, pero en su construcción se aprovecharon, sin duda, elementos anteriores. El exterior ha sido modificado, pues al parecer la fachada estaba entre dos estructuras, de las cuales la sur ha desaparecido y sólo quedan evidencias de ella en la pared de la iglesia.
La principal característica de la iglesia es su fachada, dispuesta como un gigantesco retablo de argamasa relacionado tanto a modelos guatemaltecos como oaxaqueños.
La fachada, exquisitamente decorada y sobresaliendo en ella un gran escudo dominico. La decoración en argamasa que cubre todo merece especial atención. Los motivos son diferentes y hacen de ésta una de las fachadas más ornamentadas del arte colonial mexicano y centroamericano. Descubrirlos supone una minuciosa observación, hay anagramas, angelitos, sirenas, personajes entre leones. La casa dominica de Antigua, Guatemala que ya no existe, pudo haber sido su modelo.
El púlpito es de una belleza excepcional. Su estructura se levanta sobre un pedestal profusamente tallado y semeja un suntuoso cáliz de oro. Es uno de los mejores de México.
Iglesia de la Merced y Museo del Ámbar
Fue el primer convento fundado en San Cristóbal y a él llegaron en 1537 los mercedarios. Siempre fue un edificio modesto, pues la influencia de la orden no fue significativa. Durante el porfiriato la iglesia se remodeló en estilos neoclásicos y el convento se habilitó como cárcel, agregándosele el torreón que la caracteriza. La sacristía conservó de la construcción original, un arco romano decorado con motivos florales y relieves de argamasa que representan el sol y la luna y que era sostenida en su trabe por una gruesa columna. Entre sus pinturas se aprecian un águila bicéfala y la fecha 1759.
El otrora convento mercedario fue después cárcel municipal y ahora aloja al Museo del Ámbar, el cual, exhibe piezas excepcionales de la resina fósil de los árboles mesozoicos, los cuales son extraídos de minas chiapanecas, que, junto con las de República Dominicana, son las únicas de América.
Iglesia de San Nicolás
Construida entre 1613 y 1621, es la única iglesia de la ciudad que conserva su forma primitiva. La construcción remite al estilo mudéjar; es de una sola nave techada con artesón y cubierta con un techo de dos aguas de madera y teja, la sencilla fachada es de piedra y ladrillo y muestra pátina multicolor típica de la arquitectura vernácula.
Actualmente alberga al Museo Diocesano, se ubica en la parte posterior de la Catedral. Las visitas al museo se solicitan con anticipación.
Iglesia del Carmen
Construida en el siglo XVII, a la que se le agregó una capilla en el XVIII. Del antiguo convento concepcionista de La Encarnación (como se le conoció en la Colonia) no queda nada. La iglesia, de planta en “L” delimita una plazuela. Es de una sola nave con techo de madera y teja con un arco toral que se abre en la capilla mayor. Tras la inundación de 1652 se construyó la distintiva torre.
El acceso es por el costado que da a la plaza, como ocurre con las iglesias novohispanas de los conventos de monjas. En 1993 un incendio arrasó con los tesoros de El Carmen. La casa vecina, es un excelente ejemplo de la arquitectura doméstica sancristobalense. Hoy aloja al Centro Cultural de El Carmen.
Casa de la Sirena (Hoy Hotel Santa Clara)
Es el ejemplo más notable de la arquitectura doméstica colonial que aún queda en la ciudad. De ella se dice que perteneció a Andrés de la Tovilla, uno de los conquistadores, compañero de armas de Pedro Portocarrero y encomendero de Copanaguastla.
La portada recuerda el estilo plateresco, y fue tal vez construida en el siglo XVI con ladrillo y argamasa, y con trazos muy ingenuos. La puerta con blasón está flanqueada por columnas de formas caprichosas coronadas con graciosos leones y la ventana superior colocada entre dos águilas bicéfalas; otra ventana está adornada por figuras de argamasa a manera de sirenas o mujeres serpientes. El nombre de la casa proviene de una tosca sirena de piedra que queda en la esquina frente a la plaza.
Palacio Municipal
Es el mejor ejemplo del estilo neoclásico que introdujo Carlos Z. Flores a San Cristóbal, con un retraso de más de un siglo respecto a su aparición en Guatemala y México. Flores posiblemente disponía de una copia del tratado de arquitectura en Vignola del siglo XVI que circuló en una versión de 1858.
El diseño que hizo para el palacio es casi una réplica de una de las láminas de ese tratado, que aunque neoclásico, mantuvo el tradicional uso de un portal como puede verse en otros edificios gubernamentales centroamericanos más antiguos.
Su primera piedra se colocó en 1885 para sustituir al edificio incendiado por las tropas rebeldes de Juan Ortega en 1863, durante las luchas entre republicanos e imperialistas. La intención original era hacer un edificio que ocupara toda la manzana, que serviría para albergar al gobierno estatal; sin embargo, solamente se construyó la cuarta parte al perder la ciudad su rango capitalino.